RELATOS DE UN HINCHA: Vieja querida, te pido disculpas.

En un día especial y con un poquito de culpa porque dejábamos a mi madre sola en casa por el partido, apliqué el dicho “Mi vieja me dio la vida, la “U” el corazón”. Junto a mi hermano y mi viejo emprendimos el rumbo al estadio de la ciudad donde vivo. Iba nervioso, con la mente puesta en que los 3 puntos se quedaran con nosotros, pero eso no bastaba para terminar de cerrar un día casi perfecto.

Ya en las inmediaciones, encontrarme con amigos y conocidos (rivales y de los mismos colores) hizo que mi nerviosismo pasara un poco, pero al pitazo inicial se fue a las nubes. Solo esperaba desterrar de mi garganta ese nudo para poder gritar la palabra más linda que te enseña el futbol: GOL.

Con un cambio por lesión, entraba Monzón y me dejaba la duda qué plaza utilizaría. Sería puntero?, lateral?, en fin… cuestionamientos que a esta altura del campeonato ya dan lo mismo. Solo importaba el ganar a como diera lugar. Que la suerte estuviese de nuestro lado y que en el otro partido nos dieran una manito.

Un primer tiempo donde lo trabado del juego y una que otra ocasión aumentaban el nerviosismo de todos los que estábamos ahí, azules y celestes con pulsaciones a mil, duró hasta que llegó el desahogo, el grito de gol regalado por “el duende”. El efusivo abrazo entre mi viejo y mi hermano y ver al resto de hinchas en la misma acción fue un pequeño bálsamo, porque estábamos a sabiendas de que en Macul ganaba el local.

Segundo tiempo con más nerviosismo aún. El golazo de Monzón (tiró al arco?, centró?, a esta altura de la noche cuando estoy escribiendo esto, con los resultados y la ubicación en la tabla, me importa nada…) y el buen gol de Mora (que espero no sea de sus últimos con la 9 azul) destrozaron la garganta de todos los que estábamos ahí. Faltaba poco para el final y, nerviosos totalmente, llegan gritos “Gol”… Nadie entendía nada hasta que supimos que era en la otra cancha y nada menos que del equipo visitante. En ese minuto recordé el refrán “no está muerto quien pelea”… La gente estaba un tanto confundida, sorprendida, alegre, no sabía que hacer, mientras muchos seguimos rompiendo la voz en la ubicación que fuese. El carnaval se desenvolvía y cuando llegó el pitazo final la expectación se hizo tremenda. Faltarían, que se yo, 1 ó 2 minutos que fueron de nervios totales y cuando empiezan a gritar “empataron” nos desatamos todos, abrazados, cantando más fuerte, daba igual si conocías a quien tenías al lado, si llevaba la misma camiseta que tu, sólo interesaba la alegría… Con el cántico dedicado al equipo de blanco y negro, nos íbamos a casa con los 3 puntos, la cima del torneo, y con la opción de bajar la 18 en unos días más.

Pero tranquilidad pueblo azul, no hay que celebrar antes de tiempo, ya que el cotillón lo tuvieron que guardar el 2011 y hoy 2 equipos por darse por vencedores anticipadamente.

Vieja querida, te pido disculpas por no pasar el Día de la Madre como corresponde contigo, estar todo el día juntos, poder conversar tranquilos, o incluso estar en silencio en la casa solo compartiendo, pero como tú junto con mi viejo me dieron la vida, y la “U” la pasión por el fútbol, hoy el equipo fue coincidentemente protagonista del que debía ser tu día. Pero tu entiendes esta locura, esta pasión que hace estallar un carrusel de emociones, un sinfín de sensaciones!, así como le prometo al equipo nunca abandonarlo, a ti te prometo amor eterno y la incondicionalidad que solo se le puede deber a alguien como tú.

Viva la “U” y vivan todas las mujeres que han sido, son y están en camino a convertirse en madres y que entienden la pasión del fútbol, y sobretodo hacia el equipo más lindo del mundo!

Por Cristóbal Arias Zamorano

Leave a Reply