A solo 3 fechas del fin del torneo de Clausura 2017, a nadie le podrá parecer un exceso de optimismo decir que la “U” está con un nuevo título próximo o al alcance de sus manos. No dependiendo de sí mismos y dada la tendencia de irregularidad que ha mostrado el campeonato, no parece extraño pensar que el puntero pueda ceder puntos y que alguno de los que lo acechan de cerca – entre ellos la “U” – aproveche las circunstancias para terminar en la cúspide de la clasificación. En otras palabras, no dependemos de nosotros, pero el resultado final sí depende de lo que hagamos. Parece una “cantinflada”, pero es así. El líder se puede caer, pero si no estamos prestos para sobrepasarlo y no ganamos los 9 puntos que nos resta jugar, no sirve de nada.
Como servirá de muy poco, o será contraproducente incluso, si se llega a pensar que a partir de una buena ubicación en la tabla de posiciones – claramente mejor que las de los últimos 3 torneos – es porque el equipo está para cosas mayores, que no hay que ‘tocarlo’ mucho y que todos nuestros jugadores son de alta calidad. Sería un error mayúsculo, garrafal, sacar tales conclusiones.
Los cambios o incorporaciones necesarias son muchas y eso ha quedado demostrado de manera persistente o porfiada cada vez que una pieza fundamental ha debido quedar marginada de un partido antes o durante el mismo. La escasez de recursos alternativos a lo que es el plantel base, es alarmantemente riesgosa. Uno mira hacia la banca de suplentes o a los no convocados y no logra, salvo David Pizarro, ver a uno que con su ingreso pueda suplir realmente al que sale o ser una posibilidad diferente para volcar el curso de un partido.
Por lo tanto, una eventual ubicación privilegiada en la estadística final, podría contribuir a nublar la vista de quienes tienen la obligación, por contrato, de determinar quienes deben salir de este plantel porque pese a haber tenido opciones de mostrarse no exhibieron nada, o de quienes deben ser los elegidos para llegar a completar un plantel que a todas luces asoma como exageradamente pobre en opciones. La conformidad es muy mala consejera muchas veces y será el peor enemigo de la “U” en dichas circunstancias.
No hay que olvidar que el plantel actual no es más ni menos que lo que legó la gestión y el poder de toma de decisiones de uno de los peores técnicos en término de rendimientos que ha tenido la “U”. Las decisiones tomadas por aquel entonces, son las que estamos sufriendo aún los azules y eso duele cuando se tiene la obligación de recordar. Cuando la gente se pregunta, con justo derecho, qué hacen en la “U” jugadores como Juan Leiva, Mario Briceño o Alejandro Contreras, por ponerlos de ejemplo solamente… hay otros cuestionados, y perfectamente cuestionables también, pero no es el intento de esta columna enumerarlos a todos.
Y lo otro que no se debe olvidar porque el muy breve paso del tiempo se ha encargado de dejarlo en evidencia, es que en esos mismos niveles de toma de decisiones hubo quienes dijeron que Montillo venía de un fútbol poco competitivo, que ya estaba ‘viejo’ para jugar en la “U” y que “no era más que un promovido por la prensa”… O que le cerraron las puertas al regreso de Eugenio Mena…
Las preguntas que surgen de manera natural al respecto, son, ¿Cuántas opciones más de gol se crearía la “U” con un ‘10’ como Walter Montillo?, ¿Cuántas asistencias más, con real ventaja, recibiría Felipe Mora?; o ¿Cuánto ganaría la “U” con un lateral izquierdo de selección como Eugenio Mena?, ¿Cuánto podría producir una banda zurda con Mena y Beausejour en el mismo equipo?…
De manera que la simple comodidad que puedan ofrecer las cifras y las estadísticas podrían convertirlas en un punto de partida tremendamente equivocado para un análisis correcto y concienzudo. Este columnista cree que respecto al director técnico no debiera haber dudas en su ratificación porque ha mostrado el temple y el manejo adecuado para re-armar algo que casi no existía en términos de equipo cuando asumió. Pero al mismo tiempo espera que Guillermo Hoyos esta vez exija lo que no pudo hacer al llegar: aquello que un equipo que ya conoce, y lo suficiente, requiere para intentar no vivir de la mediocridad que un campeonato malo como el actual ofrece como opciones de figuración. En este enjambre de equipos con posibilidades matemáticas para ganar el título, hay varios que no tienen una planilla siquiera cercana a la de la “U” y que son francamente menores en medios y en convocatoria. Superar a varios de ellos es por lo tanto un deber, una obligación, para el club con la hinchada más grande del fútbol nacional.
¿Si quiero que la “U” sea campeón?, por supuesto que sí. Pero si eso va a tapar los graves errores cometidos hace poco más de un año en la estructuración de este plantel y va a invitar a quedarse ‘con lo que hay’, constituirá un riesgo levantar esa copa. El premio, puede convertirse en tal caso en una muy mala contribución a lo que, a gritos, esta “U” necesita. Y esto, pareciera ser que vale más cuando se dice antes. Por eso lo hago cuando nada está resuelto todavía.
#VamosAzules
Por Jaime Aguirre Dueñas para www.100x100azules.cl
Leave a Reply
You must be logged in to post a comment.