Han transcurrido los dos primeros partidos amistosos de esta “U” en la cabeza y las manos técnicas de don Guillermo Hoyos, y es poco lo realmente rescatable. De verdad, casi nada. Seguramente las justificaciones vendrán desde el lado de los que tienen más paciencia o bien la necesidad de encontrarle sentido a las cosas más allá de lo que los comunes espectadores vimos en ambos encuentros. Que esto está recién empezando, que la pretemporada está en pleno desarrollo, que hay jugadores que aún no están ‘a punto’, será lo que leamos y escuchemos como explicaciones. O que recién está conociendo al plantel… Perdón, pero ¿No nos dijeron cuando lo presentaron que se trataba de un cuerpo técnico tremendamente ‘estudioso’ y que como tal sabía mucho del fútbol de la “U” y de sus jugadores?
El asunto es que a quienes vimos a la “U” en la cancha, más que descubrir aspectos novedosos, nos quedó meridianamente claro que una y otra vez, casi porfiadamente, se ratificaban conceptos que ya teníamos desde los procesos anteriores: la “U” no tiene a los jugadores capaces de desarrollar mejor las cosas, tan simple y sencillamente porque la categoría y jerarquía de la mayor parte de ellos es insuficiente. No sabemos si don Guillermo será o no “de esos técnicos que hacen jugar bien a los malos”, o de los que “hace que los malos se vean igual de malos”, para utilizar esa mañosa manera de disfrazar las cosas y que siempre termina por no explicar nada.
La ratificación de que jugadores como Jara, Vilches o Benegas no son ni serán más de lo que mostraron en esos dos partidos, es evidente y altamente preocupante, porque se trata de la dupla de centrales que don Guillermo alineó como ‘su’ pareja titular y de un retornado de préstamo en quien se confía para resolver la soledad en la zona del área de Felipe Mora. Pero, el que por algo estaba a préstamo, una vez más demuestra que la camiseta de la “U” le pesa una tonelada (lo mismo tal vez que la dificultad para dominar el balón en juego) y que solo brilla algo en equipos menores. Y bien esporádicamente.
Y lo más dramático: si la “U” careció de reales soluciones en la zona de creación y construcción de juego fue antes, y es ahora, porque se confía esa labor a quienes derechamente les incomoda, no se la pueden, no sirven o no saben. Seguir esperando y creyendo por ejemplo que Gustavo Lorenzetti es o será capaz de echarse el equipo al hombro y marcar el ritmo del juego es sencillamente una utopía. Y este tampoco es un ‘descubrimiento’ tras estos dos amistosos. Lo sabíamos de sobra. Y si don Guillermo estudió al equipo antes de aceptar venir como dicen, no puede haberse sorprendido con este aspecto deficitario del jugador y del equipo en general.
“Estos dos partidos nos servirán mucho para definir qué necesitamos y quienes deben buscar salir a préstamo, pero los primeros que se enterarán serán los mismos involucrados”, dijo el pasado miércoles en la sala de prensa del CDA don Guillermo. Es de esperar que a estas alturas los que no rindieron ya hayan recibido la comunicación. La “U” no está para lujos después de las malas campañas anteriores y no puede dárselo teniendo a un jugador extranjero utilizando uno de los cupos (Benegas), que clara y definitivamente no es más que un juvenil (Taiva). No puede comenzarse un proceso en el que se jugará en el terreno nacional e internacional sin un central de jerarquía real y a cambio de ello entregarse a los permanentes errores de Vilches. No puede enfrentarse los próximos torneos improvisando a un jugador en una posición que no le corresponde, sin traer a un especialista como lateral izquierdo. Jean Beausejour no podrá simultáneamente reemplazar a los lesionados Monzón y Zacaría. A uno o al otro pero jamás a ambos al mismo tiempo. Y estas apreciaciones sobre casos particulares solo a modo de ejemplo, porque hay varios que quedaron tan en deuda, o más, de lo que ya estaban.
Don Guillermo, cumpla su palabra y saque a lo que no le sirve ni a usted ni al club de una vez, y pague sus deudas porque a la “U” se viene a demostrar trabajo desde el primer día. Quien escribe al menos, y quizás muchos de los que leen esta columna, no estamos para tener mucha más paciencia. Ni con usted ni mucho menos con jugadores tan ineficientes. A esos, y especialmente a esos, ya se les tuvo demasiada.
Por Jaime Aguirre Dueñas, @jaimeagUirred
Director de @Cienx100Azules
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