Es sabido que empieza un nuevo proceso, del cual tengo más dudas que certezas. Para mí, un desconocido entrenador, que recién lo conocí cuando vino con la Selección Boliviana, y su fútbol no me agradó en lo absoluto. Espero, quiero y deseo que la propuesta sea otra y que dé resultados positivos para olvidar el 2016, no en el tiempo inmediato, pero conforme pasen los amistosos y entrenamientos, esto se vea reflejado en las canchas.
Son 15 partidos, donde la U tiene la ventaja de salir solo cinco veces de Santiago, donde espero reflote la calidad y el cartel de varios jugadores, que los refuerzos y los que vuelven de préstamos realcen el nivel del equipo, que volvamos a ganar un título, que nos posicionemos bien en el ámbito internacional, que todos remen para el mismo lado, que los figura -o intento de- se echen el equipo al hombro cuando se requiera.
Azules todos, estamos a un mes de volver a la competencia, y a unas pocas semanas de saber quién será nuestro rival en Sudamérica, quiero volver a romper la voz en la cancha, quiero gritar como desaforado los goles, abrazarme con quien tenga al lado, sea familiar, amigo o un bullanguero más.
Pasarán dirigentes, jugadores, entrenadores (espero que Hoyos deje un buen recuerdo), y un sinfín de personas por nuestro querido equipo, pero los mismos de siempre, los que estamos domingo a domingo sin importar hora, cancha, clima y lugar en la tabla, somos los que cada 1 de enero, renovamos nuestros sueños, que siempre son los mismos: ser campeones.
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